March 2nd, 2011

Confesión

Debo confesar públicamente, que durante una aterciopelada noche de primavera, en la ciudad de México, me comí un buen Molcajete de carne.

Y déjeme decirles: ¡Me gustó mucho! ¿Alguna vez se han comido uno? Si no lo han hecho, no saben lo que se pierden.

Fue cerquita de la Zona Rosa, en Paseo La Reforma. Si han tenido oportunidad de estar alguna vez por ahí, seguramente han visto que hoy en día se ve mucho Molcajete, con su correspondiente Tejolote, por los alrededores de esa área tan tradicional de la ciudad azteca.

Te digo, no sé si fue aquella noche tan templada, en combinación con un sabroso vino tinto, en un ambiente con música estridente,  lo que inspiró mí el deseo por tener una experiencia semejante.

Ahora lamento mucho no haber hecho esto antes. Si hace algunos años me hubiesen dicho que me coma un Molcajete de carne…

…y queso gratinado, acompañado por unas buenas tortillas, probablemente hubiera dicho que no. Pero, bien dicen que una vez que uno prueba, le termina gustando. Y así fue. Y te digo más: ¡Me muero por comerme otro!

Tutti-Frutti