August 28th, 2012

Pollo a la Lente… Siempre te Sale Diferente

Este es precisamente el secreto del éxito de esta receta. Siempre, siempre te sale diferente…

La mejor parte del pollo para prepararlo es el muslo. Uno puede ir al supermercado y solo comprar muslos, hoy en día. Recuerdo que una vez le hice creer a una amiga que tanto los muslos, como las patas o las pechugas, u otras partes del pollo más populares que se venden empaquetadas por separado en los supermercados, se criaban también por separado, en una especie de granjas genéticas en las que se conectan los muslos a tuberías que les envían los nutrientes necesarios, y a cables que les envían impulsos eléctricos para mantenerlos vivos, hasta que fueran lo suficientemente maduros para desconectarlos y envasarlos ¿Se imaginan si algo así fuera cierto? Una granja genética que, en vez de criar pollos, desarrolla solo sus partes más vendidas por separado. Si esto inspira una idea revolucionaria entre los lectores, por favor respeten mi derecho de autor.

Volviendo a la receta y dependiendo del hambre de los comensales, y de la cantidad de pasta o arroz que se sirva como acompañante, yo calculo al menos dos muslos pequeños por persona. Si sobra, mejor. Recalentarlo más tarde afianza el sabor.

Hay que picar una cebolla mediana. Esto me recuerda a un amigo al que en el barrio le decíamos cebolla, porque cuando “la pelaba” te daba ganas de llorar. Precisamente, para que la cebolla no nos haga llorar al pelarla y picarla, lo mejor es hacer ambas cosas con un buche de agua en la boca ¡Funciona, se los garantizo!

También hay que picar un morrón. Puede ser verde o colorado. Aquí es donde empieza la creatividad que hace que el pollo “siempre te salga diferente”.

El ajo es un ingrediente clave. Unos cuatro o cinco dientes están bien, para unos ocho muslos, pero uno le puede poner la cantidad de dientes que se le cante. Durante años me amargué pelando los dientes de ajo de a uno con el cuchillo, hasta que un chef que me vio me avivó y me recomendó cortarle la dos puntas a cada diente y aplastarlos con el cuchillo antes de picarlos. La piel se desprende sola…

Otro ingrediente clave es la cebolla de verdeo. Hay  que picarla como el resto. Unas tres o cuatro plantitas van bien.

Se necesita una lata de puré de tomates y un cubito de caldo de pollo. Además de aceite, sal, pimienta roja, perejil, una hoja de laurel y pimentón.

Finalmente, vienen los ingredientes opcionales: aceitunas, champiñones y  alcaparras. Todo depende de lo que uno tenga disponible en la heladera o en la alacena al momento de la preparación. Esa es la verdad…

El secreto para que siempre te salga diferente está en la preparación.  Fundamentalmente en el orden en que se incorporan los ingredientes. En una olla grande hay que saltar la cebolla picada y el morrón con un poco de aceite, hasta que la cebolla se ponga apenas amarilla. Los muslos hay que despellejarlos antes de agregarlos más tarde a las cebollas  y los morrones. Cocinar a fuego medio, hasta que los muslos se pongan blancos. Ahí es cuando se le agrega una lata de puré de tomates, un poco de agua para que la salsa deje los muslos debajo de la superficie, el cubo de caldo, una hoja de laurel, sal, pimienta roja, pimentón, perejil y ajo picados. Dejarlo cocinar con la olla tapada entre quince minutos.

Después hay que agregar la cebolla de verdeo, los champiñones, las aceitunas y las alcaparras. Agregar una cucharadita de azúcar, que ayuda a suavizar la acidez de la salsa. Cocinar a fuego lento por otros diez minutos más.

Dejar reposar con la olla destapada para espesar la salsa, hasta que la pasta o el arroz estén listos. Al colar la pasta o el arroz, agregarle una cucharada de aceite de oliva extra virgen.

Servir la pasta, rociar por encima la salsa en la que se cocinó el pollo, servir los muslos y rociar la pasta con mucho, pero mucho queso parmesano.

Siempre sale diferente. Depende de la disponibilidad de los ingredientes al momento de cocinar, la cantidad de cada uno de ellos, el orden en el que se incorporaran a la preparación, el tipo de aceite que use para saltar las cebollas con el morrón y el pollo, el tiempo de cocción, entre otras tantas cosas. Por ejemplo, el cubo de caldo puede ser de verdura o de pollo, las aceitunas verdes o negras, puede agregarse media copa de vino blanco, si gusta…

No intente memorizar la receta. Hágase la idea y lárguese a cocinar. Nunca le saldrá igual…

¡Buen Provecho!

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